fbpx

Acabo de lanzar mi Libro “La Fuerza del Yoga”, yo soy practicante de yoga, maestra y formadora o entrenadora de personas que quieren ser maestros de yoga y recientemente me invitaron a colaborar en este proyecto de Cultura de Cambio y me gustaría hablar de la Gratitud, ya que he comprobado que, si somos capaces de sentirla, nuestra vida toma un gran valor.
Cuando empezó todo esto de la pandemia, con lo que conlleva; el confinamiento, y todos estos cambios que todos hemos vivido, decidí escribir un libro sobre La fuerza del Yoga, pues me pareció que esta gran disciplina, filosofía o forma de vida podría ayudar a los demás así, como me ha ayudado a mí, a vivir feliz.
Muchas personas creen que el yoga es solo una práctica para estar en forma, o para estar saludable, y claro que el yoga te ayuda a estar en forma, y a estar más saludable, eso es uno de sus beneficios, entre los muchos que tiene, ya que la practica constante del Yoga, y por un largo periodo de tiempo te lleva también a abrir tu mente y a despertar tu consciencia. Y con esto quiero decir que empiezas a tener una comprensión más profunda sobre todo lo que vas viviendo, lo que antes veías como problemas, con la practica constante del yoga, empiezas a comprender que son retos o desafíos que traen la semilla de oportunidad, o una enseñanza oculta, y depende de nosotros encontrarla y aprender la lección.
De esta manera, nuestra actitud ante la vida cambia, porque en vez de estar quejándonos o pensando que necesitamos lograr ciertas cosas o tener ciertos bienes para ser felices o para sentirnos completos, nos vamos dando cuenta poco a poco con la práctica, que en realidad tenemos mucho y a veces, muchas veces, más de lo que realmente necesitamos, y que el sentirnos satisfechos, y contentos con nuestra vida, depende en gran manera de nuestra capacidad para apreciar cada momento, cada, persona, cada suceso, cada regalo que viene en forma de cotidianeidad.
La práctica de la gratitud te ayuda a desarrollar una visión más fina, a despertar tu sabiduría, y a refinar tu percepción. A grandes rasgos, empiezas a disfrutar de lo simple, de lo que antes, ni siquiera habías notado, y te vuelves más sensible.
Es aquí donde la Gratitud toma fuerza, pues al refinar tu capacidad de percibir cada momento de tu vida, también hace que cada momento importe. Entonces haces pausas en tu vida, para simplemente ser, simplemente respirar, y atesorar ese gran regalo que es vivir.

Y es precisamente en este tiempo de confinamiento, que nos vimos obligados a hacer una pausa, y en esa pausa me hice consciente de lo afortunada que era de tener un espacio en mi vida para poder crear. Decidí fortalecer los hábitos que me ayudan a apreciar cada momento como una oportunidad para experimentar la vida.

Y empecé a apreciar todo lo cotidiano, todo lo que esta simplemente ahí y no le había dado importancia, mi casa, mi cama calientita, el agua caliente con la que me baño, el amanecer, el canto de los pájaros, el sonido de la lluvia, el cielo azul, la rica comida que tengo en mi plato cada día, y todos esos privilegios con los que vivimos, y me di cuenta de que no había hecho una pausa para percatarme de ello, si no que vivía sumida en un montón de tareas cotidianas que me mantenían muy ocupada, muy distraída, que no me dejaba tiempo para el aprecio y la gratitud.
La gratitud se puede cultivar, enseñando a nuestro cerebro a enfocarse en todo lo bueno que vivimos cada día, con esto no me refiero a ser positivos falsamente, si no a realmente tener la capacidad de darle valor a nuestra propia existencia con todo lo que conlleva.
Apreciar la magia de la vida, sucediendo momento a momento.

«La gratitud no es solo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás.»
—Cicerón

Share This