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Pero estar demasiado ocupado no puede traer paz. No puede traer satisfacción. No puede traer un corazón feliz y amoroso.

Cuando nos llenamos de actividades normalmente empezamos a alejarnos de nosotros mismos, es decir dejamos de sentirnos, dejamos de darnos cuenta lo que estamos necesitando en ese momento, y eso nos lleva a un desequilibrio que a veces desencadena enfermedad, confusión, o depresión, y claro conlleva a mucho estrés.

A veces nos llenamos de actividades para no tocar nuestro vacío, o para sentirnos muy eficientes y que podemos hacer muchas cosas, para buscar reconocimiento, o para simplemente evadirnos.

Las enseñanzas del yoga nos invitan a parar, a hacer una pausa para darnos cuenta realmente que es lo que es importante en nuestras vidas, a hacer una pausa para sentirnos, y para ver que es lo que nos llena de todo lo que hacemos día con día, a reflexionar sobre las prioridades, ya que parte del equilibrio está en hacer, pero también en ser, cuando nos dedicamos a solo hacer, no tenemos tiempo para ser.

Así que te invito a anotar en un papel, o hacer un diario de las actividades que hacemos día con día, y a darles una categoría, por ejemplo: si tienes 10 actividades que hacer mañana, prioriza, date cuenta cuales son las realmente importantes, y las demás, o buscas delegar o las colocas en otro momento.

La idea es que te vayas dando cuenta de cuantas de las actividades realmente no son enriquecedoras para ti, y por el contrario te crean el estar ocupado y no tener tiempo para simplemente ser, simplemente sentirte, simplemente respirar conscientemente.

Las enseñanzas del yoga nos dicen que tenemos toda la riqueza y la abundancia del universo dentro de nosotros, y solo está esperando a ser descubierta, pero si tu día está lleno de actividades no hay tiempo para descubrir esa riqueza y abundancia interior. Es como un tesoro que yace dentro de nosotros, y sólo puede emerger en una mente tranquila. Ese tesoro está dentro de cada uno de nosotros, en todos, pero solo necesitamos guardar silencio y simplemente estar, sin hacer, solo ser, sin intentar ser alguien especial o ser importante o ser reconocido, sólo necesitamos reconocernos nosotros mismos como ese tesoro mismo.

Si podemos tener actividades que van a ser de servicio a los demás, y que nos van a llenar de alegría y amor, entonces esas actividades son las que nos van a acercar a ese tesoro de abundancia interior, por que ya no estaremos ocupados para alejarnos del dolor, ni para buscar ser importantes o ser alguien, entonces nuestra vida será una vida de satisfacción y tendremos tiempo para dejar emerger ese tesoro que está dentro de cada uno de nosotros.

Recuerda que el yoga siempre te regresa a tu ser, a conectarte con tu interior, donde el espacio es infinito, y perfecto, donde hay silencio, donde hay una paz absoluta, y todo está en armonía.

Siempre puedes volver a casa, siempre puedes volver ahí, solo depende de ti.

 

Namasté.

Marissa Esparza.

 

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