Nunca se podría exagerar la importancia de Sarvāngāsana. Se trata de una de las mayores bendiciones conferidas a la humanidad por nuestros antiguos sabios. Sarvāngāsana es la madre de las āsanas. Como una madre se afana en la armonía y felicidad en el hogar, así esta āsanas se afana en la armonía y bienestar del organismo humano y constituye una panacea para la mayoría de las dolencias. Existen en el organismo diversos órganos endocrinos o glándulas de secreción interna que, bañadas en sangre, absorben de ésta los elementos nutritivos y segregan hormonas para el correcto funcionamiento de un cuerpo y un cerebro equilibrados y bien desarrollados. Si estas glándulas dejan de funcionar correctamente, no se producen las hormonas como es debido y el cuerpo empieza a deteriorarse. Asombrosamente, muchas āsanas tienen un efecto directo sobre las glándulas y facilitan su correcto funcionamiento. Sarvāngāsana actúa sobre la glándula tiroides y paratiroides, situadas en la región del cuello, ya que por la acción del libre bloqueo de la barbilla éstas ven aumentada la aportación de sangre.  Por otra parte, dado que el cuerpo se halla en posición invertida, la sangre venosa afluye al corazón sin esfuerzo alguno por la fuerza de gravedad.  Sangre sana circula por el cuello y el pecho.  Como resultado de ello, las personas afectadas  de ahogo, palpitaciones, asma, bronquitis y otras molestias de garganta, encuentran alivio. Puesto que la cabeza permaneces firme en esta posición invertida, y la afluencia de sangre a ella es regulada por el bloqueo firme de la barbilla, los nervios se calman y los dolores de cabeza –aun los crónicos- desaparecen.  La práctica continuada de esta āsana  quita de raíz los resfriados y otros trastornos nasales. Debido a su efecto calmante sobre los nervios, quienes padecen de hipertensión, irritación, poca serenidad, excitabilidad nerviosa e insomnio se alivian notablemente. El cambio de la gravedad del cuerpo afecta también a los órganos abdominales, haciendo que los intestinos se muevan libremente y desaparezca el estreñimiento; en consecuencia, el organismo se libera de las toxinas y uno se siente lleno de energía. Esta āsana se recomienda para los casos de trastornos urinarios o desplazamientos uterinos, trastornos menstruales, hemorroides y hernia inguinal. Asimismo es de valiosa ayuda en el alivio de la epilepsia, disminución de la vitalidad y  en la anemia.  No es exageración decir que si una persona practica regularmente Sarvāngāsana se sentirá con nuevo vigor y fuerza, y estará alegre y confiada. Fluirá por su interior nueva vida, la paz reinará en su mente y sentirá la alegría de vivir.
Tras una larga enfermedad, la práctica de esta āsana un par de veces al día devuelve la vitalidad perdida EL ciclo de Sarvāngāsana activa los órganos abdominales y alivia a los que sufren de ulcera gástrica o intestinal. Dolores graves de vientre y colitis.

Las personas afectadas de alta presión sanguínea no deberán realizar Sālamba Sarvāngāsana  I a menos que hayan practicado antes Halāsana y puedan permanecer en ella un mínimo de 3 minutos.

Texto: a Luz Sobre el Yoga de B.K.S Iyengar.

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