Aprender una nueva disciplina y comenzar a practicarla hasta el momento siempre lo habíamos hecho a través de escuelas tradicionales, mediante la asistencia presencial y el contacto directo con el tutor o profesor de esa actividad.

Pero el mundo evoluciona y con él también el ser humano y la tecnología que hemos desarrollado, poniéndola a merced de nuestros intereses, ofreciendo multitud de servicios a distancia, que antes resultaba impensable llevar a cabo.

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