Efectos de Śīrṣāsana.

Los libros antiguos consideran Śīrṣāsana como el rey de todas las āsanas, y no es difícil hallar razones para ello. Cuando nacemos, normalmente es la cabeza lo primero que sale, siguiendo a continuación los miembros. El cráneo encierra el cerebro, que es quien controla todo el sistema nervioso y los órganos de los sentidos. El cerebro es la sede de la inteligencia, del conocimiento y de la capacidad discriminativa, de la sabiduría y del poder. Es la sede de Brahman, el alma. Un país no puede prosperar si carece de un buen rey o de un jefe constitucional que le sirva de guía. Asimismo, tampoco el cuerpo humano puede prosperar sin un cerebro sano.

La Bhagavad-gītā dice: “La armonía (sattva) la movilidad (rajas) y la inercia (tamas) son las cualidades de la materia. Ellas atan fuertemente, oh tú el de potentes brazos (Arjuna), al indestructible habitante del cuerpo”. (Discurso 14, versículo 5). Estas cualidades proceden del cerebro y a veces domina o prevalece una, y otras veces domina o prevalece otra. La cabeza es el centro de las cualidades sáttvicas, que controlan la capacidad discriminativa; el tronco, de las cualidades rajásticas, que controlan las pasiones, las emociones y las acciones; y la región situada por debajo del diafragma, de las cualidades tamásicas, que controlan los placeres sensuales, como el goce de la mesa y de la bebida, o las emociones y placeres del sexo.

La práctica regular de Śīrṣāsana hace circular una corriente de sangre pura y sana a través de las células cerebrales, rejuveneciéndolas, con lo que la fuerza del pensamiento se incrementa y las ideas se hacen más claras. Esta āsana es un tónico para las personas cuyo cerebro se fatiga rápidamente, y asegura un aporte de sangre adecuado para el riego de las glándulas pituitaria y pineal del cerebro. El crecimiento, la salud y la vitalidad dependen del correcto funcionamiento de estas dos glándulas.

Personas afectadas de insomnio, pérdida de memoria y de vitalidad se han recuperado por la práctica regular y correcta de esta āsana, y se ha convertido en fuentes de energía. Los pulmones ganan en resistencia contra cualquier clima y cualquier trabajo, lo que les libra de resfriado, toses, anginas, halitosis (mal aliento) y palpitaciones. Mantiene el cuerpo caliente. Junto con los movimientos de Śīrṣāsana, constituye una bendición para quienes padecen estreñimiento. La práctica regular de Śīrṣāsana proporcionará un marcado aumento en el contenido de hemoglobina en la sangre.

No es recomendable comenzar con Śīrṣāsana ni Sarvāngāsana para quien se halla afectado de alta o baja tensión arterial.

La práctica regular y precisa de Śīrṣāsana desarrolla el cuerpo, disciplina la mente y ensancha los horizontes del espíritu. Con ello se llega al equilibrio y a la confianza en sí mismo en el dolor y el placer, la pérdida, la ganancia, la vergüenza y la fama, la derrota y la victoria.

Extracto del libro Luz sobre el Yoga de B.K.S Iyengar.

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